Memoria de trabajo, memoria a largo plazo y la Pirámide de Bloom.

La Pirámide de Bloom (Bloom 1956, revisada por Anderson en 2001) es un concepto conocido y pensado por muchos de nosotros.


Una ilustración de la Taxonomía revisada de Bloom, basada en Anderson et al. (2001).

Es una teoría de hace 70 años que utilizamos para planificar nuestra práctica docente y evaluar el grado de complejidad cognitivo alcanzado por el alumno.

El propio Bloom consideró que los grados de complejidad cognitiva se adquieren progresivamente, partiendo siempre de la acción de la base de la pirámide (memorizar y comprender) y a partir de ahí, ascendiendo en los niveles de complejidad cognitiva. Por tanto consideraba que no era posible analizar, evaluar o crear, si no se había conseguido memorizar y comprender previamente. El desarrollo cognitivo es pues un mecanismo estructurado.

Hoy día encuentro distintas formas de pensar en esto: hay quien mantiene la idea original de Bloom, y por tanto considera que debe empezarse a construir el aprendizaje desde la base.

Otra visión que aporta matices a la primera, con un estudio importante en su bagaje, es la de iniciar la aplicación de la transferencia de orden superior en las primeras actividades de los alumnos, y mantenerla, eso sí, con una práctica habitual y espaciada (retrieval practice).

Por último, en una interpretación alejada del sentido original de la pirámide es que la aplicación del conocimiento debe realizarse directamente sobre la parte superior de la pirámide. Basta con su transferencia puntual. Las primeras fases no son útiles o no son conocimiento. Este visión la tengo de Twitter, a menudo sin citarse a Bloom. La idea de creatividad es uno de los paradigmas de la nueva educación. Es una cualidad característica del ser humano (desde su existencia) que hoy vemos como su máxima cualidad, y que representa la experiencia de la libertad y la fuente del progreso.

¿Y ahora qué?

La teoría de Bloom no es una teoría de aprendizaje, no explica cómo se aprende, sino que permite evaluar los niveles de complejidad cognitiva adquiridos. Así que conviene relacionarlo con una teoría del aprendizaje sólida, la Teoría de la Carga Cognitiva.

Partiendo del modelo de memoria de la TCC: memoria de trabajo o corto plazo, y memoria a largo plazo, donde la primera muestra una capacidad limitada de manejo de información (tanto en cantidad como en duración), y la segunda una cantidad ilimitada de información, integrada en esquemas complejos con otras informaciones y de mayor duración, que a su vez aumenta la capacidad de la memoria de trabajo, me hago la siguiente pregunta:

Cuando le pido a un alumno que aplique un conocimiento a un nivel superior de la pirámide, ¿lo está haciendo desde su memoria de trabajo o desde su memoria a largo plazo?.

Esto es importante. Si lo hace desde su memoria a corto plazo, un salto rápido a las actividades superiores podría obtener un resultado aceptable, pero “cogido con pinzas” por el carácter temporal del conocimiento que maneja, y aunque resuelva la actividad propuesta, no se habrá consolidado el conocimiento. Lo olvidará con rapidez.

Por ejemplo, si le pido que resuelva un caso práctico (niveles superiores) con el libro o los apuntes, o con lo acabamos de explicar (retenido en su memoria a corto plazo), tal vez podrá hacerlo, pero si se queda en eso, lo olvidará rápidamente y profesor y alumno tendremos un resultado bueno evaluado en el momento, y una falsa sensación de aprendizaje.

La segunda visión expuesta más arriba, de la investigadora Pooja K. Agarwal, parece demostrar que este olvido puede superarse si se practica habitualmente la transferencia de orden superior (Retrieval Practice).

La primera de las visiones, acorde que el sentido original de la pirámide de Bloom, defendida por el profesor Blake Harvard en su blog the Effortful Educator, sostiene que debe realizarse esa transferencia a nivel superior, pero desde la memoria a largo plazo, es decir, tras un proceso de consolidación.

Conclusiones

Mi experiencia personal, como aprendiz, que no vale como fundamento científico, así como mi experiencia en el aula, confirman que las posiciones primera y segunda expuestas tienen mejor encaje en la realidad. (Se puede comprobar con una sencilla prueba: pide a tus alumnos que apliquen algo que aplicaron con éxito meses atrás). Una u otra dependen del nivel del aprendiz y de lo que estemos enseñando. Así, con mis alumnos que tienen en su mayoría un nivel cultural desarrollado (de 16 años en adelante), y que ya tienen un conocimiento, aunque sea básico, sobre lo que explico, intento que transfieran el conocimiento a niveles de orden superior, de manera repetida y habitual (puede verse una estructura de las sesiones aquí).

Sin embargo, cuando tengo que explicarle a mi hijo de 9 años, intento (re) pasar por todos los niveles de complejidad cognitiva, pero prioritariamente asegurar bien la memorización y comprensión.

Todos los diferentes cursos del sistema educativo, con mayor o menor éxito, forman parte de un sistema que en cada momento exige transferencias, de la pirámide de Bloom, en distintos grados.

Parece lógico pensar que en las fases iniciales de la educación conviene insistir en la base de la pirámide, memorizar y comprender, e ir progresivamente aumentando la transferencia a niveles superiores, no solo de un curso a otro, sino dentro del mismo curso.

Un currículum extenso, y el tiempo necesario para aprender.

Esto supone una incompatibilidad directa con un currículo extenso. Tendremos un 10% de alumnos que aprenderán con gran rapidez y esfuerzo, pero seguramente el resto requerirán más tiempo para la memorización, comprensión y transferencia a niveles superiores. No soy experto en currículo, pero sospecho que si queremos un aprendizaje profundo y de pié a la creatividad, tendremos que ajustar bien qué enseñar.

No obstante, no culpo a nadie, o al menos no me quejo. Dentro del aula tenemos cierta libertad para cumplir la ley, aportando quizás la coherencia que la extensión del currículo no tiene. Mi asignatura, 3 horas semanales, incluye contenidos que en la universidad serían fácilmente 4 asignaturas anuales. Así que si quiero enseñar un conocimiento de nivel superior, tendré que elegir y limitar.

Pueden consultarse artículos del profesor Doug Lemov relacionados con la Pirámide de Bloom en los siguientes enlaces:

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